Toma de Decisiones

La toma de decisiones puede aparecer en cualquier contexto de la vida cotidiana, ya sea a nivel profesional, sentimental, familiar, etc. El proceso, en esencia, permite resolver los distintos desafíos a los que se debe enfrentar, en un momento dado,  una persona u organización.

Siempre hay que tener en cuenta que cada persona afronta la resolución de problemas de una forma diferente, basada en su experiencia y su historia de reforzamiento.

¿Qué es la Toma de Decisiones?

La toma de decisiones consiste en encontrar una conducta adecuada para resolver una situación problemática, en la que, además, hay una serie de sucesos inciertos.

Una vez que se ha detectado una “amenaza”, pudiendo ser: real, imaginaria, probable o no, y se ha decidido hacer un plan para enfrentarse a ella, hay que analizar la situación. Hay que determinar los elementos que son relevantes y obviar los que no lo son, analizar las relaciones  y la forma que tenemos de influir en ellos. Este paso puede dar lugar a problemas, siempre que se tengan en cuenta aspectos irrelevantes y se ignoren elementos fundamentales del problema.

Una vez determinada cuál es la situación problemática y analizada en profundidad, para tomar decisiones, es necesario elaborar modelos de acciones alternativas. Así se obtiene una idea de las consecuencias que tendría cada una de las acciones alternativas que se han definido y que pueden servir para elegir la conducta más idónea que va a solucionar la amenaza.

¿Cómo podemos orientar nuestra Toma de Decisiones ante un Problema?

Orientación Positiva al problema puede dar lugar a:

  1. Ver los problemas como retos.
  2. Ser optimista en el sentido de que los problemas tienen solución
  3. Percibir que tienes una fuerte capacidad para enfrentar los problemas.
  4. Estar dispuesto a invertir tiempo y esfuerzo en su solución.

Orientación Negativa al problema implica ver los problemas como amenazas.

  1. Creer que son insolubles.
  2. Dudar de la propia habilidad para solucionarlos.
  3. Frustrarse y estresarse cuando se encuentran frente a un problema.

Una orientación positiva al problema induce al sujeto a enfrentarse a él, mientras que la orientación negativa le prepara para evitarlo.

¿Qué pasos seguir para resolver un problema?

  • Realizar un modelo de la situación actual o una definición del problema.
    • En esta fase se incluye la definición de los objetivos que el individuo quiere alcanzar
    • Analizarlo y dilucidar cuáles son los procesos y aspectos relevantes que están influyendo en la aparición y mantenimiento del problema o qué hace amenazante la situación.
    • Intentar determinar las influencias de unos factores en otros.
  • Generar conductas alternativas posibles.
    • Se trata de imaginar las alternativas posibles. Se hace siguiendo las reglas del brainstorming (lluvia de ideas), lo que implica generar el máximo de soluciones sin desechar ninguna.
    • La crítica y autocrítica juegan un papel que compromete de forma importante la efectividad de este paso.
  • Extrapolar los resultados asociados a cada conducta generada.
  • Extraer las consecuencias de cada resultado
    • Valorar la situación generada de acuerdo con los objetivos que se pretenden alcanzar, es decir, las consecuencias de cada resultado.
    • Esta evaluación se puede realizar poniendo en una balanza cada aspecto del resultado. También tomando solamente el sentimiento o la sensación que incluye la impresión global que nos evoca la situación prevista. Y en ocasiones, de forma automática,sin un pensamiento consciente, guiándonos solamente por las sensaciones que nos ha producido.
  • Elegir la acción que se va a llevar a cabo.
  • Controlar el proceso cuando se lleva a cabo la acción.
    • Vamos viendo si el resultado actual va en el camino que esperamos o no. Si no marcha en dirección al objetivo, generamos nuevos caminos o cambiamos los planes en un proceso de toma de decisiones parecido.
  • Evaluar los resultados obtenidos.
    • Es el momento de repasar lo que se ha realizado con objeto de aprender para el futuro.
    • Una revisión rápida del proceso que se ha llevado y de las conductas de los demás nos ayuda para mejorar nuestra toma de decisiones. La evaluación se ha de hacer basándose en los hechos acaecidos y en los resultados reales y medibles obtenidos.
    • La revisión de los resultados es un proceso que pretende conseguir mejorar la actuación siguiente, pero, si no se mantiene dentro de unos límites, lo único que se logra es continuar la preocupación después de acabada la acción.

 

¿Cómo te podemos ayudar?

Desde Psicología SÍ sabemos que no podemos olvidar que las personas no siempre se ajustan a un modelo, que hay que determinar para cada un@ que proceso seguir para tomar sus decisiones, por ello tendremos en cuenta que cada persona afronta la Toma de Decisiones de una forma diferente, basada en su experiencia y su historia de aprendizaje y decidiremos en que puntos hacer mayor hincapié, para que no se conviertan en problemas que nos quiten energía y nos generen trastornos y preocupaciones.

Todos los días, se nos presentan diferentes escenarios en los que hemos de tomar decisiones, (coger el bus o ir andando, comprar una marca u otra de leche, enviar un informe a todo un equipo o solo a los responsables…)

Ejemplos de toma de decisiones que hemos trabajado desde Psicologia SÍ son: Cambio de residencia, decidir qué estudiar, dar un giro en tu relación de pareja, elección de un candidato para tu empresa u organización, cambios estratégicos de personal… Por ello, te invitamos a que nos consultes!

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