Terapia de Pareja

La terapia de pareja ayuda a superar las crisis, resolver los conflictos, mejorar la comunicación y reforzar los aspectos positivos de una relación.

Desde  Psicología SÍ nuestro  objetivo es actuar como mediadores y desbloqueadores de las diferentes situaciones  que la pareja no alcanza a ver y contribuyen al mal funcionamiento de la misma. El terapeuta ayudará a que los miembros de la pareja descubran la fuente de sus conflictos, qué pueden  mejorar y qué pueden hacer para resolver sus problemas.

Entre los Problemas de Pareja más habituales podríamos destacar: celos, distanciamiento, nacimiento de los hijos, comunicación poco fluida, infidelidad …

 

SEPARACIÓN O DIVORCIO

Una separación o divorcio por lo general es una experiencia  dolorosa y estresante y es importante un correcto manejo de las emociones para poder afrontarla. Todas las experiencias te dan la opción de crecer a nivel personal y desde  Psicología SÍ queremos crecer contigo, acompañándote y asesorándote en el proceso.

¿Cómo superar una ruptura?

Cuando hay una ruptura es normal tener el sentimiento de “haber perdido el tiempo”. La persona puede ver frustradas sus expectativas de futuro y sentir que todo lo que ha hecho por cuidar y amar a la otra persona no ha servido para nada o no ha sido valorado por el otro.

La separación de la pareja conlleva inevitablemente pasar por un proceso de adaptación emocional que sigue a cualquier pérdida ( duelo). El duelo es ese periodo de tiempo en el que tenemos que atravesar el dolor y rehacernos después de la separación para poder superar una ruptura sentimental.

¿Cuáles son las etapas del duelo tras una ruptura?

Las etapas del duelo no suelen presentarse de forma ordenada, sino que pueden intercalarse o incluso solaparse, y es frecuente retroceder a una fase anterior que se creía superada.

  • Negación: no aceptas que la relación ha terminado, puedes entrar en estado de shock y tener la sensación de que la ruptura no es real u obsesionarte con volver a la relación sea como sea. En esta etapa pueden aparecer síntomas de ansiedad.
  • Culpa: esta emoción es compartida tanto por el que abandona como por el abandonado. Para superar la culpa es necesario hacerse consciente de que una  relación es siempre cosa de dos. Hacerse responsable de la parte en la que uno se ha podido equivocar es necesario para no volver a cometer los mismos errores en el futuro, pero si esa toma de conciencia no viene seguida del perdón hacia uno mismo, podemos dañar nuestra Autoestima e  incluso llegar a creer que “si el otro no quiere estar conmigo es porque no lo merezco o no valgo lo suficiente.”
  • Desesperanza: en esta etapa la emoción principal es la tristeza. Te haces consciente de la pérdida. Este dolor nos hace conectar con un sentimiento profundo de vacío y soledad y podemos llegar a tener la sensación de que no vamos a poder vivir sin el otro. Aquí aparece el miedo a no poder volver a amar o ser amado, a no ser capaz de superar la ruptura.
  • Rabia: cuando nos abandonan o cuando una relación de pareja se rompe, nos sentimos frustrados, heridos, es natural sentir rabia hacia la otra persona. No nos podemos quedar estancados en ella ya que si lo hacemos, seguiremos vinculados emocionalmente de forma negativa a la otra persona. Cuando una persona tiene rabia durante años hacia una expareja significa que el proceso de duelo no está realmente elaborado.
  • Aceptación: este es el punto de inflexión para poder mirar hacia delante y entrar en una nueva etapa. Aceptar que la relación se ha terminado y que puedes vivir sin el otro es fundamental para recobrar la ilusión y sentirte fuerte para iniciar la reconstrucción de tu vida.

 

RELACIONES CON LA FAMILIA

Al comenzar a convivir en pareja, ambos miembros deben enfrentarse con el problema de la nueva relación que se establece con ambas familias, la propia y la política. En muchas ocasiones se dan importantes crisis de pareja debido a las continuas intromisiones de suegr@s, padres, madres y otros familiares en sus asuntos y espacios privados. Una vez que el hij@ ha establecido un vínculo con otra persona y ha formado su propia familia (la pareja en sí ya constituye una familia), ésta debe ser respetada a nivel físico, emocional, psicológico y moral. No obstante, las familias de origen, en ocasiones incurren en ciertas conductas que, de no cesar, ponen en riesgo la armonía y supervivencia de la nueva familia. Es necesario no permitir que estas conductas se conviertan en hábitos, dado que con el tiempo son más difíciles de erradicar.

 

¿Cómo te podemos ayudar?

Desde Psicología SÍ te podemos ayudar a ser capaz de gestionar las relaciones familiares, enseñándote y reforzando las Habilidades Personales que tengas y necesites.

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